
Portal de pacientes con problemas para concebir.
Conteo oficial de firmas a junio de 2010.
Envianos las planillas que tengas con firmas para poder sumarlas y poder llegar a las 200.000 que creemos hay en todos lo rincones del país. Desde ya muchas gracias. Podés enviarlas a la Casilla de Correo N° 119 Sucursal Abasto C 0013, CP 1413 CABA a nombre de Teresa Minicelli; o avisarnos al e-mail: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra robots de spam. Necesitas activar JavaScript para poder verla y así coordinar para poder retirarlas. Junio, mes del cuidado de la fertilidad.
Junio es considerado, mundialmente, el mes del cuidado de la fertilidad, una iniciativa de la American Fertility Association (AFA) de los Estados Unidos y que es seguida por más de 40 países: Suecia, Dinamarca, Suecia, Méjico, España, Israel, entre otros.
En Argentina, Sumate a dar vida se suma a esta propuesta.
En sintonía con la celebración del mes del cuidado de la fertilidad, te damos a conocer 10 puntos clave para ser tenidos en cuenta por todos aquéllos que en algún momento de sus vidas quieran tener hijos y para quienes estén experimentando dificultades (1):
1_ Considerar siempre el reloj biológico de la mujer. 2_ Utilizar el o los métodos anticonceptivos adecuados. 3_ De acuerdo al reloj biológico de la mujer, tener relaciones sexuales en el periodo de mayor fertilidad. 4_ Evitar los trastornos en la alimentación. 5_ Cuidar el estilo de vida. 6_ Vivir en un medio ambiente adecuado –y salubre-. 7_ Conocer los medicamentos que afectar la fertilidad. 8_ Evitar ciertas actividades laborales –que puedan ser contraproducentes-. 9_ Informarse antes de someterse a radicación (RX) o tratamientos de alta impacto (quimioterapia). 10_ Conocer y prevenir las enfermedades nocivas.
(1) Fuente: “Campaña Comunitaria para el cuidado de la Fertilidad” Concebir Asociación Civil.
1_ Considerar siempre el reloj biológico de la mujer. El incremento de las dificultades reproductoras que vemos hoy en día se debe en gran medida a que, en muchos países, las mujeres (y algunos hombres) tardan más en formar una familia, ignorando a menudo que a medida que se envejece, la fertilidad disminuye. Existe una relación directa y negativa entre la edad y la procreación: cuanto más años se tienen, más difícil resulta tener hijos. La fertilidad de la mujer inicia su declive cuando se acerca a los 30 años de edad. Aparte de causas médicas excepcionales o anomalías fisiológicas, hay dos razones de este declive: • En primer lugar, durante cada ciclo una mujer sólo desarrolla un óvulo, pero muchos más son reabsorbidos en su cuerpo cada mes. Todas las mujeres nacen con todos los ovocitos (óvulos) que van a tener durante toda su vida, normalmente en torno al millón. Cuando la mujer media alcanza la pubertad, le quedan entre unos 250.000 y 300.000 óvulos en sus ovarios. Durante cada ciclo menstrual, un óvulo madura lo suficiente como para ser fertilizado y es liberado. Pero muchos ovocitos durante ese mismo ciclo no maduran y simplemente son absorbidos. Así es cómo una mujer empieza con 1 millón de óvulos, ovula 400 veces y luego se queda sin óvulos. • En segundo lugar, los óvulos envejecen junto con el resto del cuerpo. Los ovocitos más viejos tienen más probabilidades de sufrir problemas cromosómicos que pueden provocar un aborto espontáneo. Cuando un óvulo envejece, tiene más probabilidades de desarrollar una anomalía cromosómica. Un óvulo fertilizado con cromosomas anómalos es la causa más frecuente de los abortos espontáneos: al menos la mitad de los abortos espontáneos se deben a cromosomas anómalos. Una mujer con menos de treinta años, sólo tiene entre 12 y 15% de probabilidades (cerca de uno de cada ocho embarazos) de sufrir un aborto espontáneo cada vez que se queda embarazada. En cambio, una mujer en los cuarenta se enfrenta a un riesgo del 50% de aborto, es decir, una de cada dos veces. Algunas mujeres que se acercan a los 40 consiguen concebir, gestar y dar a luz a bebés sanos. Sin embargo, la probabilidad de que ello suceda sin intervención médica, va haciéndose más remota con cada año que pasa. Para las mujeres que aún no han cumplido los 30 años, la probabilidad estimada de quedarse embarazadas en cualquier ciclo es de entre 20% y 30%. Cuando la mujer cumple 40, esa probabilidad cae bruscamente hasta aproximadamente el 5%. Los hombres tampoco son inmunes a los efectos del tiempo. Si bien es posible que los cambios no sean tan marcados como en el caso de las mujeres, a partir de los 50, los hombres pueden evidenciar un descenso en la calidad del esperma y a veces descubrir una caída de testosterona y una disminución de la libido. Los médicos solicitarán el historial médico completo del hombre, un análisis de esperma, así como pruebas físicas y análisis de sangre. A menudo estas pruebas revelarán un problema simple, como un bloqueo que puede corregirse fácilmente con cirugía menor.
En resumen: • La fertilidad de las mujeres disminuye significativamente después de los 35 años. • Las tasas de aborto espontáneo son superiores entre las mujeres de mayor edad. • La menor cantidad de óvulos con la que cuentan las mujeres mayores sugiere una menor probabilidad de que se produzca un embarazo o una mayor probabilidad de que acabe en aborto. • Para las mujeres de más de 35 años, seis meses de relaciones sexuales sin protección y sin concepción son una señal de alarma en cuanto a la posible existencia de problemas reproductivos. Para las mujeres de menos de 35 años, la regla general es esperar un año antes de consultar con un especialista en fertilidad. • Los hombres también han de realizar estudios médicos, la consulta siempre es de la pareja. En un 20% de las parejas, la infertilidad es atribuible por completo al factor masculino. En otro 30% o 40% es una combinación de ambos factores: masculino y femenino. Para las mujeres de más de 35 años, seis meses de relaciones sexuales sin protección y sin concepción son una señal de alarma en cuanto a la posible existencia de problemas reproductivos. Para las mujeres de menos de 35 años la regla general es esperar un año antes de consultar con un especialista en fertilidad. 2_ Utilizar el o los métodos anticonceptivos adecuados. Puede parecer una contradicción, pero algunos anticonceptivos no sólo evitan los embarazos, sino que también ayudan a preservar la fertilidad. • Conviene que las mujeres sean prudentes con el uso del DIU. Si bien el DIU es sumamente eficaz y puede ser seguro, algunos médicos clínicos creen que puede incrementar el riesgo de desarrollar la Enfermedad Inflamatoria Pélvica, una infección del tracto genital superior que puede causar infertilidad. Su uso no es recomendable en mujeres que aún no han tenido hijos. Es conveniente consultar con su médico al respecto. • Las píldoras anticonceptivas tienen varios efectos positivos: - En primer lugar, es menos probable que se desarrolle enfermedad tubaria (infecciones de las trompas de Falopio que van desde los ovarios al útero) porque los anticonceptivos orales dificultan el crecimiento de algunas infecciones, impidiendo que lleguen al tracto genital superior. - En segundo lugar las píldoras anticonceptivas minimizan el desarrollo del endometrio (la membrana que recubre el útero). Ello reduce la incidencia de endometriosis, una enfermedad en la cual las células de la membrana del útero pasan a la pelvis, se implantan y siguen creciendo, provocando la infertilidad. • Los preservativos y los diafragmas (anticonceptivos de barrera) protegen contra las enfermedades de transmisión sexual que pueden provocar la infertilidad e infecciones del tracto inferior genital.
3_ Tener relaciones sexuales programadas de acuerdo al ciclo de la mujer. Para buscar un embarazo hay que tener relaciones sexuales programadas, teniendo en cuenta la fecha de ovulación. Esta ocurre en mujeres con ciclos regulares aproximadamente en el día 14 del ciclo menstrual (el día 1 es el inicio de la menstruación) En dicho período es aconsejable buscar 2 a 3 días antes de la ovulación, y tener una frecuencia cada 2 o 3 días, pues la mejor calidad espermática se logra con dicha frecuencia.
4_ Evitar los trastornos en la alimentación. Cuestiones de peso. Usted puede estar demasiado delgada. O demasiado gorda. Uno de los más crueles caprichos de la naturaleza es que el peso afecta más a la capacidad reproductora de las mujeres que a la de los hombres. El cuerpo femenino está mejor capacitado para tener hijos cuando se encuentra en torno al 15% del peso ideal. En este contexto, “ideal” no tiene nada que ver con la estética que impone la cultura actual. Se trata del peso en el cual el cuerpo y los sistemas hormonales funcionan óptimamente. Aunque se trata de una cuestión sumamente individualizada, muchas mujeres empiezan a experimentar problemas cuando están por debajo del 95% o por encima del 124% de ese peso. Utilizando una medida estandarizada llamada Índice de Masa Corporal (IMC) puede usted descubrir cuál es su peso “ideal”. El riesgo de la delgadez. La delgadez tiene un precio alto. Las mujeres que se encuentran por debajo del peso normal pueden dejar de ovular, de tener ciclos menstruales regulares o de tener menstruación. Los hombres con un IMC por debajo de 18 pueden sufrir un descenso de la libido, tener unos espermatozoides menos activos y con una vida más corta que los de los hombres con un IMC dentro de lo normal. La carga del sobrepeso. Se trata de un problema más común en el mundo desarrollado. No se sabe con exactitud cómo el exceso de kilos interfiere con la concepción, pero se asocia con largos intervalos entre periodos menstruales y una sobreabundancia de hormonas que impiden o dificultan la ovulación. Demasiada grasa corporal contribuye a la resistencia a la insulina y también puede ser un indicio de problemas subyacentes como el síndrome de ovario poliquístico, que puede poner en peligro el funcionamiento menstrual. Si su peso se encuentra en uno de los dos extremos, consulte a un médico y a un nutricionista. Evite seguir por su cuenta dietas intensivas o que estén de moda para ganar o perder peso. No se trata únicamente de conseguir un embarazo, sino también de mantener un embarazo sano.
5_ Cuidar el estilo de vida. Tener una buena salud es importante pero no es un reflejo fiel de su salud reproductiva. Aún así, existe un claro vínculo entre la buena salud y la fertilidad. En la medida en que lo permitan las circunstancias sociales y personales, usted puede influir en su destino reproductivo.
Dieta balanceada Es sencillo, coma las cosas que sabe que debería comer pero que no come: fruta, verduras y carnes bajas en grasas. Las dietas vegetarianas deben balancearse para conseguir suficientes proteínas cuando intentan mantener o aumentar su fertilidad. Sin proteínas, el estrógeno se divide más rápidamente en subproductos inactivos y los ciclos menstruales se hacen más largos. Para asegurar que el hombre y la mujer consigan todas las vitaminas y minerales necesarios para favorecer la fertilidad, considere la posibilidad de tomar un buen complemento vitamínico, evitando dosis excesivas sobre todo de vitamina A y D, puesto que el cuerpo no las excreta rápidamente y por ello podrían acumularse hasta niveles tóxicos. Las mujeres necesitan por lo menos 400 microgramos de ácido fólico (por día). Este ayuda a evitar defectos congénitos en el cerebro y la espina dorsal que pueden producirse en los 30 días siguientes a la fertilización. El zinc puede ser especialmente importante para que los hombres produzcan espermatozoides sanos y para que tengan una función testicular normal. Limite el consumo de cafeína y alcohol. Una taza de café al día debería ser suficiente. Un vaso de vino puede no dañar, pero el alto consumo de bebidas alcohólicas deja secuelas en la fertilidad de los hombres (la forma de los espermatozoides y su capacidad para moverse) y de las mujeres (ovulación), así como en los embriones y los fetos.
Actividad física Un ejercicio bueno y regular puede estimular sus hormonas, mantener su peso controlado y sus niveles de estrés bajos. Sin embargo, tenga cuidado de no excederse. El ejercicio excesivo y los verdaderos atletas que entrenan duro pueden descubrir que su fertilidad disminuye de forma pronunciada. Las mujeres que corren haciendo footing más de 50 o 60 kilómetros a la semana, tienen un alto riesgo de sufrir amenorrea (ausencia de menstruación). El ejercicio intenso puede disminuir los niveles de progesterona de forma que un embrión no pueda implantarse. Los hombres son menos vulnerables, pero no son inmunes a los efectos secundarios del ejercicio intensivo. El entrenamiento de resistencia puede provocar una disminución del impulso sexual, de los niveles de testosterona y de la salud de los espermatozoides. Los ciclistas necesitan un asiento especial que no oprima la arteria que transporta la sangre al pene. Los pantalones de ciclismo, y en general los calzoncillos o pantalones ajustados atrapan el calor y el este inhibe la producción de espermatozoides y testosterona.
La fertilidad se esfuma El tabaco atrofia la fertilidad, envenena las gónadas y aumenta la susceptibilidad a las enfermedades de transmisión sexual tanto en los hombres como en las mujeres. Fumar aumenta la probabilidad de embarazos tubarios, cáncer cervical e infección pélvica. Algunos estudios indican que la fertilización in vitro, una tecnología reproductiva asistida, tiene una menor tasa de éxito entre los fumadores que entre los no fumadores.
Drogas ilegales Si hablamos específicamente de la mujer, el abuso de drogas puede ocurrir en cualquier etapa de su vida. Sin embargo, aproximadamente la mitad de las mujeres que usan drogas ilícitas se encuentran en edad de procrear, o sea, tienen entre 15 y 44 años de edad. El consumo de drogas ilegales durante el embarazo puede traer malformaciones al feto y producir síndrome de abstinencia al bebé al nacer, cuando la madre es adicta.
6_ Vivir en un medio ambiente adecuado –y salubre-. Los pesticidas, los herbicidas, los disolventes para pinturas y otros productos químicos caseros de uso corriente pueden ser perjudiciales para la función sexual masculina y la producción de esperma. Las mujeres que trabajan con disolventes químicos, como el óxido nitroso o el cloruro de vinilo pueden correr el riesgo de un aborto temprano. El equipo de protección cuando se trabaja con estas substancias es esencial, sobre todo en caso de una exposición regular.
7_ Conocer los medicamentos que afectar la fertilidad. Los medicamentos que se incluyen en algunos de los tratamientos más conocidos para una variedad de enfermedades y afecciones pueden interferir con la reproducción Por ejemplo: • La sulfasalacina, un componente de algunas medicaciones para tratar el síndrome del colón irritable, la colitis o la enfermedad de Crohn, tiene un efecto negativo en el desarrollo de espermatozoides. • La cimetidina, el principio activo de algunos medicamentos para la úlcera, está vinculada a la impotencia y las anomalías del semen. • La espironolactona, que se encuentra en muchas recetas contra la hipertensión, puede interferir con la producción de testosterona y espermatozoides. • Los medicamentos antinflamatorios que se pueden conseguir sin receta pueden impedir la implantación del embrión si se toman durante la ovulación. • Algunos psicofármacos pueden interferir con la ovulación. • Los esteroides anabólicos para aumentar la masa muscular interfieren con la producción de espermatozoides. En muchos casos hay alternativas, por consiguiente consulte a su médico si piensa tener un bebé. Aunque los requisitos de control y prescripción varían de un país a otro, revise con su médico la medicación que pueda estar tomando.
8_ Evitar ciertas actividades laborales –que puedan ser contraproducentes-. Ciertos trabajos como manipulación de pesticidas, inhalación de sustancias tóxicas, trabajos en condiciones de altas temperaturas, sedentarismo, trabajos con mucha exigencias (stress), traen aparejados alteraciones en la calidad del semen.
9_ Informarse antes de someterse a radicación (RX) o tratamientos de alta impacto (quimioterapia). La exposición a los Rx aumenta el riesgo de serias malformaciones al embrión, si no es de suma necesidad se recomienda evitarlos, si se requiere exigir la utilización de medidas recomendadas de bioseguridad, como la utilización en la zona pelviana de un delantal plomado de protección. Las Rx odontológicas se recomienda realizarlas luego del 2º trimestre del embarazo, con las mismas medidas de bioseguridad. En los tratamientos de alto impacto, como la quimioterapia, en los casos de cáncer, es de suma importancia, prever las reservas de gametos, a través de su congelación. Esto se debe a que dicha exposición destruye las gónadas.
10_ Conocer y prevenir las enfermedades nocivas. Hay muchas enfermedades generales o de origen infeccioso que pueden alterar la fertilidad o provocar daños en el embrión una vez logrado el embarazo. Entre la infecciosas la más peligrosa durante el 1º trimestre del embarazo es la Rubéola, que produce malformaciones en el embrión. Si no se la contrajo en la niñez o no se comprueba la existencia de anticuerpos (a través de análisis) se debe vacunar antes de la búsqueda del embarazo. Otra enfermedad infecciosa que hay que detectar es la Toxoplasmosis, que también trae malformaciones en el embrión. Al ser asintomática la única manera de detectarla es a través de análisis. Hay que evitar el contacto con las fuentes de contagio: gatos, carne mal cocida y verduras mal lavadas. En cuanto a la fertilidad masculina hay que tener en cuenta las Paperas, enfermedad infecciosa que puede traer orquitis (Inflamación testicular) la cual produce azoospermia. La inflamación produce la interrupción de la formación de espermatozoides. Una de las causas más frecuentes de infertilidad femenina es la Endometriosis, que es tejido endometrial que se ubica fuera del útero: en ovarios, peritoneo o trompas de Falopio. Es de suma importancia diagnosticarla precozmente. Esta enfermedad que tiene síntomas muy variables. El más frecuente son las menstruaciones muy dolorosas que deben hacer sospechar su presencia. En otras ocasiones se descubre solo cuando el embarazo no llega, en los estudios de infertilidad. El método de diagnóstico más eficaz es a través de una laparoscopia, intervención que permite con una cámara intra-operatoria visualizar los focos y si no son de mucha gravedad, eliminarlos en el mismo acto operatorio. Dependiendo del grado de severidad el tratamiento es quirúrgico o la otra opción son las técnicas de Reproducción Asistida. El factor endocrinológico como causal de alteración reproductiva, representa entre el 20 y 40% de los casos. Distintas endocrinopatías, como problemas en la Tiroides, pueden afectar indirectamente el sistema reproductivo. Diversos estigmas nos pueden hacer pensar en alteraciones tiroideas, como constipación pertinaz, caída del cabello, astenia, piel seca, aumento de peso con dificultad para lograr la reducción del mismo ó evidencia clínica de aumento del tamaño de la glándula tiroides. Las hormonas tiroideas inducen la síntesis de la proteína transportadora de hormonas sexuales, hecho que nos permite comprender el porque de su descenso en el hipotiroidismo y a la inversa su incremento en el hipertiroidismo. En el hipotiroidismo al disminuir esta proteína, existen niveles elevados de hormonas como los andrógenos (testosterona), evidenciando la paciente cuadros de aumento de vello ó acné, que tanto molestan a las mismas. También se ha evidenciado que la hormona tiroidea actúa directamente sobre el ovario favoreciendo la acción sobre el mismo de la hormona FSH (hormona que produce la estimulación para ovular). La T4, una de las hormonas tiroideas, estimula factores de crecimiento ováricos, que influyen positivamente sobre el funcionamiento del ovario. Por todo lo expuesto podemos concluir que los trastornos endocrinos afectan el sistema reproductivo de la mujer en un porcentaje significativo. Por lo tanto su correcto diagnóstico y tratamiento adecuado, deben estar presentes en todo médico especialista en medicina reproductiva al evaluar la pareja con deseos de concebir. |







